7 de marzo de 2006

Más que amigas (y 2)


otaba la temperatura subiendo por momentos... las manos de ella recorriendo todos los rincones que acababa de desvelar... y de pronto me levanté, me puse a horcajadas sobre ella y le dije:

-No hagas nada, déjame a mí.

Sorprendida, relajó el cuerpo y cerró los ojos. La observé con detenimiento. Había visto mujeres desnudas antes, por supuesto, pero nunca había tenido ocasión de mirar tan de cerca y sin prisas. Con la yema de los dedos, seguí el perfil de su cara, bajé por su cuello para notar sus latidos, seguí por un brazo hasta encontrar su mano y enlazarla con la mía, la llevé hasta mi pecho.

Volví a su cuerpo. Ahora con toda la mano, tan despacio como pude, recorrí el camino entre sus senos. Noté su cintura y su vientre que se movían al ritmo de una respiración agitada. Bajé por sus piernas y me perdí en la suavidad de sus muslos. Allí en el centro brillaba la humedad, como las perlas.

Mis manos siguieron su viaje. Subieron de nuevo hacia el vientre y bajaron hasta los labios que esperaban su visita. Me demoré por fuera, dejando que mis dedos pasearan por todos sus rincones. Acerqué mi cara para verlo mejor, mientras oía su respiración agitada, que parecía venir de muy lejos.


Aventuré mis dedos al interior de su sexo. Era una sensación extraña, sentirme en el interior de otra mujer como otras veces dentro de mí misma, suave como terciopelo, acompasando mis movimientos al ritmo de sus gemidos. No tardó mucho en correrse, se quedó relajada, exhausta. Saqué mis dedos, los lamí, subí hasta su boca y la besé.

-Gracias, amiga...


Imagen: Luis Royo

3 comentarios:

galilea dijo...

Y ahora que hago yo?

Pero tu sabes como me has puesto?

Un besito.

El Lehendakari dijo...

Galilea, pues qué vas a hacer, una paja! A mí, como era de prever, se me ha puesto dura. Ya digo que pone muy cachondo ver a dos mujeres haciendo sexo... y si es con juguetitos mejor. Un beso.

Humbert dijo...

me parece maravilloso que disfrutes así de tus amantes, sean del género que sean. porque el placer no conoce de sexos. y que después lo escribas así de bien, es un placer para nosotros.

besos.