18 de abril de 2006

Para ti


Seguramente el otro día, mientras leías mi último post, estarías pensando: qué chica más egoísta, sólo se imagina cosas cuando hace algo que la aburre... y yo qué?

Por supuesto, también me gusta imaginarte a ti mientras estás, por ejemplo, en el trabajo. Me gusta pensar que ahora mismo estás acordándote de mí. Saber que recuerdas lo que hicimos la última vez que estuvimos juntos, quizá pienses en ello mientras miras el trabajo que no deja de crecer sobre la mesa; saber que puedo llamarte y hablar contigo, susurrarte mis deseos, que sepas que pienso en ti, decírtelo al oído...

Sobre todo me gusta imaginarte sentado a tu mesa y sabiéndote excitado. Me gusta pensar en tu cuerpo reaccionando a tu deseo, me gusta fantasear con que puedo ocultarme debajo de esa mesa. Imagino que me vuelvo invisible y que asciendo por tus piernas, que te siento ya erecto bajo mis manos que te tantean. Que abro tu cremallera y descubro tu sexo que me espera. Imagino que mis labios lo rodean y acogen como tanto te gusta que lo hagan. Imagino que, inmóvil en tu silla, consciente de cada poro de tu cuerpo pero ausente de llamadas y visitas, te derramas en mi imagen.

Estoy ahí aunque no me veas, mis manos son de verdad las que están bajo esa mesa...


4 comentarios:

Adrian dijo...

Imaginación... Deseo... ¿De que materiales están hechos los sueños? ¿Con que tela se teje la respiración de un deseo? Hay personas que entienden el final de Casablanca... y tú estás entre ellas.

Un beso

Humbert dijo...

...por un momento te he sentido debajo de mi mesa, aunque no estabas :-( el resto, lo has clavado ;-D un placer.

El Lehendakari dijo...

Así me gusta, que sigas en tu tónica. Además cuando te leo se me quita el cargo de conciencia de ser muy "salido", veo que hay quien está "peor" que yo... jejeje. Que no mujer, me encantan tus relatos. Un beso.

Onán dijo...

¿Para mí?