5 de mayo de 2006

El espejo (y 2)

ntré en casa y me dirigí al dormitorio a cambiarme de ropa. Según pasaban los minutos me aumentaba el desasosiego de pensar qué hubiera podido ocurrir de haberme demorado en el piso de abajo, pero ya que no había sucedido nada decidí olvidar el incidente... la parte negativa, por supuesto, del rato pasado con mi vecina seguro que no iba a olvidarme fácilmente.

Ya cambiado y de camino al salón, pasé por la ventana que daba al patio interior. Como es lógico, la mirada se me fue a la ventana de mis vecinos, aunque esperando encontrarla con la persiana bajada (como cuando estaba yo allí). Sin embargo, estaba subida y los visillos descorridos. Se veía bastante bien el interior de la habitación, además de a mi vecina, que se encontraba de pie junto a la cama, con la misma lencería de antes, incluidas las medias. Escondiéndome como pude, observé la escena. Su marido, ya desnudo, se acercaba a ella, con evidentes signos de excitación.

No me considero un voyeur, pero he de reconocer que la situación me resultaba de lo más excitante, y más sabiendo que poco rato antes yo había estado haciendo lo mismo que ahora se disponía a hacer mi vecino. Efectivamente, más que abrazar, agarró a su esposa y se puso a manosearla sin contemplaciones; pero cesó en cuanto ella le dijo algo al oído. Lo vi desaparecer de la escena y entrar nuevamente con algo en la mano. Eran cuerdas.

Ay, pensé, qué le va a hacer este tipo a su mujer. Pero no. Con la boca abierta contemplé (bastante bien entre lo que se veía de la cama y el espejo) cómo mi vecina ataba a su esposo de manos y pies a las patas de la cama. Ya atado, ella se acercó a la ventana, supuse que a bajar la persiana. Tampoco. Mirando directamente hacia mí, tiró un poquito de los visillos, pero yo seguía viendo perfectamente lo que ocurría dentro. Se puso un dedo sobre los labios y me guiñó un ojo.

A continuación, se quitó las bragas y se subió a la cama. Se colocó sobre su marido, mirando hacia los pies de la cama, y se sentó (no se puede definir de otra manera...) directamente sobre su cara, obligándole a lamerla. Debía de hacerlo muy bien, se podían oír los gritos de ella cuando se corrió. De más está decir que yo también me encontraba en un estado casi febril, mirando la escena. Pero lo siguiente me descolocó por completo. La sumisa muñequita de hacía un rato se había convertido en una especie de ángel vengador: se subió sobre su marido con todo su peso, le hizo lamerle los pies, le abofeteó, le dio pellizcos que me dolieron hasta a mí. No me hubiera sorprendido nada verla sacar una fusta. En cambio él parecía encantado, sonreía, jadeaba, tenía una erección digna de un actor porno. Cuando más excitado estaba, ella le dio un último cachete, se puso un albornoz y salió del dormitorio, dejando a su marido aún atado. Un rato después volvió y bajó la persiana...

Ayer sonó el timbre de mi puerta. Era mi vecina. Llevaba una cuerda en la mano.

Tú eliges, me dijo....



Foto: Aaron Hawks

6 comentarios:

Adrian dijo...

No me gusta que me aten. Pero nunca es tarde... Un beso.

Jorge dijo...

Nunca probé con ataduras. Sin embargo, debo aceptar que tu relato me excitó.
Puse tu página entre las que visitaré de vez en cuando.

Placeres dijo...

Excitante relato. Genial.
He atado a varias mujeres, pero me desespera la idea de ser yo quien esté inmovil.
Te agregue en mis links, visita mi sex-blog....
espero tu respuesta
Besos y muchos ...
Placeres!!!

arnand37 dijo...

Huy huy... menudo peligro tienen las cuerdas, que las carga el diablo!!!
Besox

galilea dijo...

Niñaaaaaa hazla pasar... dile que si, que quieres que te ate a ti tambien... y que cuando te tenga atada, que te haga disfrutar como una perra jajajaja y luego nos lo cuentas, claro.

Me has encendido, cielo... ya lo sabes, solo de imaginar la escena.

Un besazo

Desnudaaa dijo...

Me hubiera gustado… q tu puerta este abierta, y q al cerrar tu vecina la ventana… así, con la excitación que tenías… sorprenderte y excitarte aun más, sin decirte una palabra… terminar lo q empezó… no se si te hubiera atado… se que ahora me estoy excitando mucho… se que te hubiera disfrutado… se que hubieras acabado!