9 de junio de 2006

Islas desiertas

ay una pregunta típica (y tópica...) que reza: ¿Qué tres cosas te llevarías a una isla desierta? Bien, en mi caso por lo menos una de esas cosas sería una estantería. Una estantería llena de libros. (¿Vale como una cosa?) Y uno de esos libros seguro que sería el que tengo ahora al lado: El amante del mar, de Benoîte Groult. No es una obra muy conocida, de hecho raramente la he visto en librerías. Yo la compré hace muchos años, prácticamente al azar. A veces se tienen corazonadas. Y resultó que este libro es uno de los imprescindibles en mi estantería.

En resumidas cuentas, es un libro sobre amor, aunque no una novela rosa. Es la historia de dos personas, a las que casi nada une, que prácticamente no pueden verse nunca, pero consiguen mantener una pasión a lo largo de treinta años. Bueno, sí, vale, no es que sea un argumento muy original. Pero está contado con una mezcla de ternura, humor y erotismo que me llegó muy adentro y que hoy, después de habérmelo leído mil veces, sigue conmoviéndome como el primer día.

¿Un fragmento? Podría seleccionar cualquiera. Pero traeré uno que me resulta significativo porque se refiere al uso de las palabras para hablar del placer. La autora lo resuelve muy bien en su libro. Yo lo sigo intentando.

"No sin cierta aprensión, sin embargo, voy a mezclarme entre aquella cohorte de escritores que intentaron prender sobre una hoja en blanco los placeres llamados carnales, que, en ocasiones, nos afectan en lo más hondo del corazón; y a descubrir, como sin duda muchos otros y como aquellos -más numerosos aún- que tuvieron que renunciar, que el lenguaje no acudirá en mi ayuda para expresar el embelesamiento amoroso, ese placer extremo que confiere otra dimensión a los límites de la vida y genera en nosotros unas formas corpóreas que no pudimos imaginar. No ignoro que el ridículo me acecha, que la singularidad de mis sentimientos se enviscará de trivialidad y que cada una de las palabras se apresta a traicionarme, desoladora o vulgar, insípida o grotesca, cuando no francamente repugnante.

¿Cómo denominar, con arreglo a mis sentimientos, estas excrecencias o estas increcencias mediante las cuales se manifiesta, se resuelve y resucita el deseo? ¿Cómo transferir emoción al decir "coito"? (...) Entonces, ¿"penetración"? El concepto tiene resabios jurídicos. "¿Hubo penetración, señorita?" Y "fornicar" exhala tufos de sotana y de pecado. Y "copulación" sugiere laboriosidad, "apareamiento", animalidad, y el verbo "acostarse" es tan fastidioso, y el verbo "follar" tan expeditivo...

(...) Sin olvidar esa socorrida expresión de "hacer el amor", siempre a mano, pero carente de toda carga emotiva, escandalosa o erótica. En resumen, que no sirve para la literatura.

Cuando se trata de los órganos que transmiten este placer, el escritor y acaso mucho más la escritora tropiezan con nuevos escollos. "Los testículos del director adjunto..." "Tu escroto adorado..." "Tu clítoris, Beatrice..." ¿Cómo soslayar la comicidad? Incluso la anatomía, cuando se trata del sexo, pierde su inocencia y las palabras, esas descaradas que llevan su vida independiente de uno, imponen imágenes ya hechas y consumadas, rehusando una utilización ingenua. Proceden del latín o de la jerga, de la improvisación o de la oportunidad. Cuando existen. Pues el vocabulario del goce femenino se revela, incluso entre los mejores autores, de una pobreza desoladora.

(...) La prudencia exigiría, pues, renunciar. Sobre todo teniendo en cuenta que entre el escollo de la pornografía y el del agua de rosas fulgen con una claridad insolente algunas obras maestras de todas las literaturas que se ríen de todos estos riesgos. Pero es demasiado tarde, tras un descalabro, cuando la prudencia se presenta como una virtud. ¿Acaso la literatura no es siempre una imprudencia?

Pese a todo, ha sido hermoso el riesgo de escribir las primeras líneas de esta historia imposible..."


Foto: Victor Ivanovski

2 comentarios:

Placeres dijo...

Excelente post eh!!.
Primero de que 3 cosas me llevari una isla desierta
a- A Kate de Lost
b- Coincido en lo del estante con libros, mil, minimo.
c- Y un Laptop o Notebook, con concexion satelital.

Y lo del lenguaje utilizado para el erotismo en la literatura. Creo que es bastante complicado tanto utilizar las buenas palabras como tambien aquellas "malas".. a la hora de revisar y publicar, hay que pensarlo harto.
Besos y muchos...
Placeres!!!

Humbert dijo...

regresé, y poco a poco me voy poniendo al día. sé que te debo un mail, espero que sea pronto. de momento, un anticipo, sobre libros: de "el pintor de batallas" puedes pasar perfectamente. en cambio te recomiendo dos: "brooklyn follies" de paul auster y "los perros románticos" de roberto bolaño. nos vemos pronto. un beso.