2 de noviembre de 2006

Tu voz



Tú sabes cuánto me gusta oír tu voz.

Como una caricia que baja
desde mi oído, por el cuello
erizándome la piel,
haciéndome respirar intensamente.

Me gusta oír tu voz de madrugada,
a cualquier hora, en realidad, eso no importa.

Pero a oscuras y en la soledad del lecho
acompasándose al movimiento de mis manos
tu sonido va directo al centro de mi cuerpo.
Y lo único que siento es que llegue de tan lejos.




2 comentarios:

Juanjo dijo...

Que descripción más cierta de las sensaciones que causan en una persona la voz de un ser amado... sobre todo cuando está tan lejos...

Carlos dijo...

Tan lejos en la distancia pero tan cerca en la pasión!!!