19 de septiembre de 2006

En horario de trabajo


Viernes en la oficina. Hoy el jefe no ha venido. Algunos de mis compañeros parecen haber desaparecido sin dejar rastro. Estoy sola en el despacho, de vez en cuando se oyen pasos por el pasillo, pero pasan de largo. El trabajo del día ya hecho. El ordenador encendido, yo navegando de aquí allá por internet, sin fijarme demasiado en nada. Por pura rutina abro el messenger. Nadie conectado.

La mañana sigue sin mayor novedad. Me dejan algún papel en la mesa, suena alguna llamada buscando a otra persona. A las doce ya me está entrando sueño. Un cuadrado en la pantalla del ordenador llama mi atención: "X acaba de iniciar sesión".

Me enderezo en el asiento. Esas cinco palabras han sido suficientes para que me empiece a sentir excitada. Unos segundos después se abre una ventana de conversación. Un saludo, un rato de charla amable. De pronto y sin que tenga ninguna relación con lo que estamos hablando, X me pregunta cómo voy vestida. Sonrío, sé que llevo puesto lo que le gusta. Una falda ancha. Me pide que me la suba hasta las caderas. Lo hago.

Ahora, me pide que me quite las bragas. Miro alrededor, aunque sé que no hay nadie. La mesa cubre la visión de la mayor parte de mis piernas. Cojo las bragas y las dejo en un cajón de la mesa.

Aunque sabe perfectamente que sí, me pregunta si estoy excitada. Me pide que le describa cómo. Le cuento que mis pezones están duros bajo la tela de la blusa, que la parte interior de mis muslos se ha humedecido. Que he empezado a excitarme al verle conectado. Que lo estoy más porque me lo pregunta. Eso le gusta. Me dice que me va a seguir excitando hasta que llegue al orgasmo. Allí mismo en mi mesa de despacho.

Me acomodo lo mejor que puedo en la silla, quito las manos del teclado y las llevo bajo la falda. Acerco los dedos de la mano izquierda hasta los labios de mi sexo. Húmedos e hinchados. Los separo. La otra mano busca el clítoris, lo encuentra casi con un sobresalto. Lo acaricia lentamente, siguiendo la cadencia de las letras en la pantalla.

Cada línea que aparece hace aumentar la velocidad de mis dedos. Estoy acalorada, entreabiertos y húmedos los labios, sin poder evitar que se me escape algún gemido. Las piernas separadas, las manos acariciando, el cuerpo arqueado. Finalmente echo la cabeza hacia atrás, la pantalla se nubla por un momento, me vencen mis jadeos. Me quedo desfallecida, incapaz de moverme sobre la silla. Las líneas se han detenido. Mis manos vuelven al teclado.

"Anais dice:
Maravilloso...."

17 comentarios:

Zârck. dijo...

Perdona si soy reiterativo, pero tiene que ser una persona afortunada aquel que te tenga así.

Saludos desde mi Jardín.

mithras dijo...

Desde el pasillo sonrio, veo temblar tus piernas separadas... y como te incorporas en la silla.
Gracias por la visita, gracias por la experiencia.

Juanjo dijo...

Gracias por regresar... gracias por estar ahí..., espero que todo pase..., que todo se arregle..., que sea feliz...

policaricus dijo...

Me ha gustado mirarte por la cerradura...

Hermes dijo...

Tendré que agregarte a mi messenger.

Besos morbosos.

Mi rincon secreto dijo...

Mmmm... eso me gustaria verlo. Cuando vuelvas a tener un dia sin jefe ni compañeros, avisa.

En mi blog tienes mi mail.

Un besazo

Carlos dijo...

Para que luego vayan diciendo por ahí que la informática no sirve para nada. ¡¡¡ qué falta de imaginación !!!

Anda que... ¿quién le iba a decir al Bill Gates el uso que se le podía dar al MSN? ;)

Pete Vicetown dijo...

Yo he sdo más de una vez X.
Muy bueno tu blog. Intenso, motivante, emocionante, incitante... Me pasearé a menudo.
Yo estoy estrenando...
http://hielopicado.blogspot.com/

selene{S} dijo...

en mi blog describo una experiencia con una silla como la de la foto... y fué tan o más excitante que la que tu describes :-)

Queremos más días sin jefes!! jejejeje

selene{S}

Erotismo dijo...

sólo una palabra: intenso
sólo una sensación: calor

Veo a una Anais aún más sensual.

Víctor dijo...

Para que luego digan que esas cosas solo las hacen los hombres.

Perseo dijo...

Así cualquiera trabaja... ¿verdad?

Jo, hay que ver qué excitantes son las oficinas cuando uno está sólo en un despacho...

Besos, Perseo

Óscar dijo...

Anais: qué bien te lo pasas y nos haces pasarlo...

El Señor de la Mansión dijo...

... y este Señor lo suscribe:
"Maravilloso"

arnand37 dijo...

mmmm... no igual, pero algo parecido me suena....
besox

Valeria dijo...

Trabajar en casa, tb tiene sus ventajas...hummmmmmm
Un saludo.

crissalida dijo...

jaja que cierto valeria....aunque apetece real de vez en cuanto no tanto ciber.