21 de septiembre de 2006

Son de mar


Hoy, un fragmento del libro Son de mar, del autor valenciano Manuel Vicent. Puede que a veces la literatura nos refleje mejor que los espejos.

Los gritos de placer que Martina emitía llegaban hasta la calle. Los jilgueros y canarios colgados dentro de las jaulas en las ventanas callaron, un endero de ultramarinos se preguntaba qué gente habría allí arriba y hubo un grupo de gente que se quedó en la acera dispuesto a aplaudir la grandeza y calidad de aquel orgasmo que fue súbito y sin que mediaran previas palabras de amor o de deseo.
-¿Qué pasa ahí arriba?
-No es nada -contestó un peatón avezado-. Sólo es una mujer que está muy contenta estrenando el mundo.
Martina no se reconoció a sí misma en la profundidad de aquel placer, ni en aquellos gemidos, ni en la experiencia del amante que tenía en sus brazos, ni en el sudor que expelía. Toda la energía erótica acumulada durante diez años con tantas noches de soledad, las lágrimas reprimidas, aquella melancolía potenciada por la muerte acababa de saltar de su cuerpo quebrándolo por la cintura. Puede que haya mujeres que por miedo a perder su seguridad se sometan a un hombre. Martina encontró su fuerza para someter a Ulises sólo en el placer que le proporcionaba su posesión y a partir de ese momento su poder no hizo sino crecer hasta apoderarse de aquel cuerpo por completo como una de las serpientes de Laocoonte.

Foto: Frank Bodenschatz

9 comentarios:

mithras dijo...

Magnifica pelicula, me encantó, hasta el final. Me has intrigado con el libro, quizá lo lea.

Zârck. dijo...

"No es nada -contestó un peatón avezado-. Sólo es una mujer que está muy contenta estrenando el mundo".
Hay muchas maneras de estrenar el mundo. Y de reestrenarlo, ¿verdad?.
Besos.

Víctor dijo...

Habrá que leerse el libro ;)

Anónimo dijo...

Lo que más me ha gustado es la parte final, muy sugerente cómo ejerce su poder mediante la posesión Martina.

Un fragmento exquisito, gracias.

Ricardo dijo...

Martina aprendió a cambiar la Luna por fuego.
¡Qué pulcro es decir no!
¡Cómo se limpia el deseo!

Pero nadie puede detener las mareas del tiempo. Lo que antes fue no, ahora es sí.

Juanjo dijo...

Ese es el final a una vida normal? Suerte en esa vida futura.

efe dijo...

Si desde esas páginas esperimenté buenas sensaciones.
Que bonito es descubrir nuestra verdadera pasión esa que la vida a veces nos oculta.
La que necesitamos sentir.
saludos
efe

Eva dijo...

Me encantó el libro cuando lo leí... al traerme el fragmento has hecho que tenga ilusión por relerlo.
Gracias (y la foto, fantástica)

Carlos dijo...

No he visto la película ni tampoco leído el libro. Me siento intrigado así que algo haré. Y, por cierto, nunca es tarde para estrenar o reestrenar el mundo.