30 de octubre de 2006

A saltos


Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio les encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa.

¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

Estos llamativos párrafos, tan eróticos a su manera, forman el capítulo 68 de la novela seguramente más conocida de Julio Cortázar, Rayuela. Esta obra, como su nombre indica, se ha de leer (al menos su segunda parte, desde el capítulo 57) "a saltos". Un proyecto en Internet, el Rayuel-o-matic Digital, ha puesto los capítulos en el orden previsto por el autor. Se puede consultar aquí.

3 comentarios:

Zârck. dijo...

No se exactamente cuando planté yo en mi Jardín esa misma entrada (te toca a ti buscarla si tienes curiosidad) pero he de reconocer que la combinación que le has dado a ese texto con la foto me parece de lo más acertado.

Saludos, esta vez en gíglico, desde el Jardín.

Carlos dijo...

Es curioso cómo el cerebro humano es capaz de leer y entender un texto que puede parecer ininteligible. Y la foto, como siempre, muy acertada.

KarLo dijo...

Hola
Grande Julio Corázar...aún recuerdo cuando lei por primera vez
"Las armas secretas" :)

Interesante blog ;)

Salu2 cordiales
atte Karlo