8 de noviembre de 2006

Viajando




Voy conduciendo por una carretera poco concurrida, cerca de la costa. Estamos en verano y es esa hora de la tarde que ya no es tarde, pero tampoco noche. En el asiento del copiloto, mi compañero de viaje dormita a ratos. Él llevaba el volante cuando hemos salido de la ciudad y luego nos hemos cambiado para que descansara. No nos queda mucho para llegar a nuestro destino.

Sin embargo, a mí me gustaría que el camino no se nos acabara tan pronto. Hay algunas situaciones en las que todo lo que nos rodea está en su sitio, perfecto, como suspendido en el tiempo. Ésta es una de esas veces. El coche se desliza suavemente por la carretera, no hace calor, tengo a mi lado la mejor compañía, suena una música suave. Un momento feliz.

De vez en cuando vuelvo la vista hacia el asiento a mi lado. Ahora él acaba de despertarse. Nos miramos y sonreímos.

-¿Queda mucho?

-No, supongo que en un cuarto de hora o así llegaremos.

Noto que sigue mirándome y sonriendo, con aire travieso. Se despereza, estira los brazos, y como sin quererlo, su mano izquierda va a parar sobre mi pierna. La deja ahí, simplemente posada. Pero al cabo de un instante empieza a acariciarme el muslo, sobre la fina tela del pantalón. Me dice:

-Bueno, si falta poco para llegar, creo que será mejor que me dé prisa...

El coche no es muy amplio, pero aun así se acerca a mi asiento todo lo que le permite el cinturón de seguridad, y pone una mano en mi pecho, sobre la ropa. Lo acaricia así, sin mucho miramiento. Los pezones se marcan bajo la camiseta, los pellizca suavemente.

A esas alturas, estoy más que excitada, pero la carretera no es precisamente recta, y tengo que estar pendiente del volante. Sin embargo, no le pido que pare. Tampoco se lo pido cuando su mano baja por mi vientre y se posa confiada entre mis piernas, que abro un poco para facilitar sus movimientos.

Claro que no se queda ahí. Sube nuevamente hacia la cintura, se cuela por el elástico del pantalón y por debajo de las bragas. Dos dedos buscan la entrada del sexo y lo encuentran, húmedo y cálido. Las sensaciones me golpean como olas, pero no me permito cerrar los ojos un segundo. Sigo con la vista puesta en las revueltas de la carretera, sintiendo sus dedos atormentando mi clítoris y sus ojos fijos en mí, atentos a cada reacción, a cada suspiro y temblor de las piernas.

Según crecen las oleadas en mi vientre, mi respiración se agita y empiezo a jadear. Él responde aumentando el ritmo de sus dedos. Las curvas siguen, mis pies se mueven sobre los pedales, mis manos sujetan el volante y el cambio, ajenas por completo a lo que sucede en el resto de mi cuerpo. Siento llegar inevitable el orgasmo, pero consigo que se manifieste sólo en mis gemidos.

Mi compañero retira sus dedos mojados, los lame para limpiarlos y vuelve a su posición en el asiento. Mi cuerpo se ha relajado ya, el corazón late a su ritmo normal. Estamos a punto de llegar.

7 comentarios:

Carlos dijo...

Los viajes así son más entretenidos. Si ya lo dijo alguien una vez, "el placer de viajar".

Valeria dijo...

Incluso no importa un retraso en llegar al destino...
Excitante.
Un saludo.

PD: por seguridad, otro día, mejor paras en el arcén.

Natalia dijo...

Mejor paras en el arcén, sí... genial el relato, eres capaz de trasladarnos a cada situación que nos cuentas.

Juanjo dijo...

Ja, ja, todo el mundo está por la seguridad en la carretera.... Se trata de un relato tan sólo, una manera de hacer más corto el trayecto... Para detenerse, es mejor algo más alejado del arcén...

adri dijo...

Me han invadido oleadas de deseo y de olor al leerte.
Esa es una de mis fantasias no cumplidas. A mí me parece que todo lo que es sexo en exterior tiene ese punto de exhibicionismo increiblemente excitante.
Besos guapa

Jota Condor dijo...

Esos momentos tan perfectos en los que el tiempo parece suspendido,
hay que vivirlos al instante sin dudar. Muy excitante historia...

selene{S} dijo...

mi viaje me hizo alejarme de tu blog... hoy, de vuelta, mi sonrisa permanece mientras te leo.

un beso y seguimos viéndonos pronto...

selene{S}