30 de diciembre de 2006

Deseos de Año Nuevo



Te deseo primero que ames y que,
Amando, también seas amado.

Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
Y que después de olvidar no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
Sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos y que,
Incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles,
Y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas
Enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta para que,
Algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.

Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
Para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más,
Esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente te deseo que seas tolerante;
No con los que se equivocan poco, porque eso es fácil,
Sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente,
Y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
Sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa,
Y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
Y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
Y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste,
No todo el año sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
Que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
Por encima y a pesar de todo, que existen
Y que te rodean seres oprimidos
Tratados con injusticia, y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro
Y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
Porque de esta manera te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
Por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento,
Para que descubras de cuántas vidas está hecha un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
Porque es necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo
De ese dinero enfrente de ti y digas: 'Esto es mío',
Sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera
Pero que, si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte
Y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer,
Y que, siendo mujer, tengas un buen hombre
Mañana y al día siguiente, y que cuando estéis exhaustos
Y sonrientes, aún sobre amor para empezar de nuevo.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
No tengo nada más que desearte.

Víctor Hugo

Os deseo todo eso y mucho más para 2007.
Sed felices

Foto: Christoph Gamper

26 de diciembre de 2006

A oscuras

Me gusta que los momentos que paso contigo estén tenuemente iluminados. La luz que se filtra por las persianas, por las rendijas de las cortinas, la que da una lamparita en la mesita de noche. Me gusta ver la ruta seguida por tus manos, tu lengua tocando apenas mis pezones, tu sexo floreciendo entre mis dedos, tu cara acercándose a mi cara. Me gusta poder verte a cada paso, me gusta que me veas. Me gusta que nos digamos tantas cosas con los ojos como con la piel.

Pero también hay otra cosa que me gusta. Me gusta cuando estoy dormida y, aún en sueños, tus dedos me invaden sin pedir permiso. Tímidos quizá al principio, puede que sólo quisieras acariciarme una mejilla mientras soñaba. Pero no se quedan ahí, bajan por el cuello, recorren la línea de la espalda, relajada después de que la cubrieras de besos horas antes. De la espalda, los dedos pasan a las caderas y recuerdan cómo las apretaban cuando, a horcajadas sobre ti, nos recorrían las oleadas del orgasmo. Quizá se cuelan entre las nalgas, separan las piernas y exploran los labios de mi sexo, arrancándome un gemido, ya no tan en sueños. Probablemente después me des la vuelta, me recorras entera sabiéndome despierta, y a tientas, a oscuras, y sin mediar palabra nos sintamos morir de nuevo en la madrugada...

Foto: Paul Hiller

21 de diciembre de 2006

Un año en la otra parte


Pues sí, hoy hace un año que empecé esta pequeña aventura, sin saber muy bien hacia dónde dirigirla... y sin saber tampoco cuántas cosas iban a cambiar en mi vida en este lapso de tiempo. En este escondite dejo cuando puedo un poquito de mí de la forma que más sencilla me resulta, escribiendo; siempre con la compañía de las imágenes, unas veces detrás de las palabras, otras veces por delante de ellas, inspirándolas. Siempre tengo la página en permanente construcción: me gustan los cambios, probar, coger de aquí y allá lo que creo que puede mejorar lo que ahora estáis viendo. Y aunque esto comenzó como un diario para que lo leyera una sola persona, poquito a poco ha ido haciéndose con unos cuantos lectores fieles, a los que agradezco profundamente que vuelvan de vez en cuando a leer mis pequeñas historias. (¿Reales o imaginarias? Ah, eso es lo bueno, no decirlo...). Y gracias especialmente a ti (tú sabes quién eres) porque si no hubieras entrado una noche por aquí, andando de puntillas, este escondite no sería lo que es ahora, ni en el fondo ni en la forma.

365 besos a todos. Seguiremos escribiendo...



Foto: Lucija

17 de diciembre de 2006

Sólo para eso


A lo mejor a veces crees que te quiero sólo "para eso"...

Pero también te quiero para compartir un café por la mañana.

Te quiero para mirar contigo por la ventana cómo cae la primera nieve del invierno.

Ah, y también para poner mi cabeza en tu hombro si estoy triste y que me seques las lágrimas con la yema de tus dedos.

Te quiero para ver un capítulo de House o para hablar de libros hasta que amanezca.

Para pasarte la mano por el pelo, para beberme tu sonrisa o sufrir con tu silencio.

Ya ves, te quiero tanto, que hasta también te quiero para eso.

15 de diciembre de 2006


Ven, deja que te caliente las manos...


Foto: Yuri Bonder

13 de diciembre de 2006

Si es que no puede ser...


... se pone una a hacer cambios y pasa lo que pasa: quise dejar más bonitos los comentarios, con el resultado de que no se podía comentar en absoluto, y yo toda triste porque nadie me decía nada (con el nuevo Blogger hemos topado...). Así que volvemos al sistema antiguo, ya podéis pasaros por mi escondite y contarme lo que gustéis...

11 de diciembre de 2006

Frío



Hay días como hoy en que sólo puedo sentir el frío.
Ojalá pudiera borrarlos del calendario.





3 de diciembre de 2006


No te conozco, pero
aún tengo en los labios el sabor de los tuyos.

Puedo recordar perfectamente
el tacto de tu piel bajo mis dedos.

Aunque no te conozca
podría situar en tu cuerpo cada lunar y cada pliegue.

También podría enumerar
las formas de darme placer que usarías.

Sabría calcular
el peso de tu cuerpo sobre el mío.

Aun sin conocerte, tengo en la mente
tu forma de cerrar los ojos mientras sueñas.

Y eso que no te conozco.

Y tú, ¿quieres conocerme?




Foto: Norbert Guthier

1 de diciembre de 2006



Siempre llena de ti, incluso cuando no puedo estar contigo...


Foto: Gleb Zverev