3 de diciembre de 2006


No te conozco, pero
aún tengo en los labios el sabor de los tuyos.

Puedo recordar perfectamente
el tacto de tu piel bajo mis dedos.

Aunque no te conozca
podría situar en tu cuerpo cada lunar y cada pliegue.

También podría enumerar
las formas de darme placer que usarías.

Sabría calcular
el peso de tu cuerpo sobre el mío.

Aun sin conocerte, tengo en la mente
tu forma de cerrar los ojos mientras sueñas.

Y eso que no te conozco.

Y tú, ¿quieres conocerme?




Foto: Norbert Guthier

4 comentarios:

TERESA dijo...

¡¡No se lo preguntes!!

Zârck. dijo...

Conocerte biblicamente...
Saludos, lascivos hoy, desde el Jardín.

Carlos dijo...

Si has llegado hasta ese punto de conocerle, aunque no le conozcas, seguro que él te conoce a tí tanto como tú a él. Un beso con conocimiento ;)

Ona dijo...

Es buena esa pregunta que formulas, tú le conoces pero realmente a él le interesa conocerte. Yo en muchas ocasiones me pregunto lo mismo.
Un beso