23 de febrero de 2007

Una frase de esas que se suelen decir a menudo y que normalmente resulta ser un topicazo es la que reza que los peores enemigos de las mujeres son las propias mujeres. Pero a la vista de artículos como este, aparecido hace unas semanas en la revista XL Semanal, y cuya autora es Carmen Posadas, no sabría yo qué decir. Reproduzco algunos fragmentos:

Para nosotras, la Johansson no es más que una gordita sin más atractivo que unos labios (demasiado bembones para mi gusto) unas caderas (anticuadamente redondas) y un aire general de niña buena como el de la vecinita de enfrente. Para ellos, en cambio –y cito textualmente la respuesta más habitual–, es “puro sexo”.
Vaya por delante que no es que la Johansson me parezca la mujer más bella que se puede ver actualmente por las pantallas, pero desde luego yo no la etiqueto de "gordita". De verdad, señora Posadas, ¿a usted esta chica le parece gorda?


Entonces, en su opinión yo debo ser algo así como la Venus de Willendorf, ¿no? Más adelante, el artículo sigue:

Y es que, rindámonos de una vez a la evidencia, los hombres, todos, las prefieren redondas, por no decir gordas. Sin embargo, tan mediatizados estamos por la tele y las revistas, que pensamos que los cánones de belleza son lo que vemos en las pasarelas (...) Mientras tanto, nosotras, las mujeres normales, hemos creado otros modelos a los que deseamos parecernos, esencialmente de dos tipos, diría yo.

Esto me hace gracia. Usted es una mujer normal, ¿las "gorditas" no? ¿En serio que a todos los hombres les gustan llenitas? Va a ser por eso que las modelos de pasarela talla 36 no se comen un rosco las pobres, ¿no? En fin, para rematar la jugada, continúa:

...he buscado consuelo y explicación a este desencuentro estético en la Antropología. Y lo he encontrado. Según esta rama de la ciencia, el hecho de que los hombres se sientan atraídos por una mujer para mí tan poco atractiva, tiene una clara razón: por mucho que las modas intenten desviar los gustos, el mandato biológico es más fuerte. Y ese mandato hace que ellos se sientan atraídos por las hembras que (creen) pueden portar mejor su semilla. (...) A nosotras, por nuestra parte, nos atraen los machos más fuertes y –ojo al dato– los más infieles. ¿Por qué? Porque el mandato genético hace que los machos más atractivos sean los que procuran cubrir al mayor número de hembras posibles y extender así su estirpe. Total, que por muy sofisticados y superferolíticos que nos hayamos vuelto, por mucho avance de la humanidad en los terrenos de la ciencia o de la tecnología, resulta que lo que un sexo busca en el otro es lo mismo que buscaba hace millones de años: gorditas y machotes.
Pues mira qué pena, tantos siglos de evolución para que resulte que los que siguen cortando el bacalao hoy en día sean "gorditas y machotes". Ya veis, todas luchando contra los michelines para que luego resulte que las gordas sean las que se llevan el gato al agua. Qué queréis que os diga: creo que resulta una generalización demasiado de brocha gorda, valga el mal chiste. Y a vosotros, ¿qué os parece?

7 comentarios:

valeria dijo...

Quien puede decir que Scarlet Johansson está gordita?

Los "machotes"?
Pues si nos fijamos en la publicidad, nunca antes el aspecto del hombre era tan próximo al gay, lo que les convierte muchas veces, en atractivos tanto a hombres, como a mujeres... por algo será...

Carlos dijo...

Pues para decir semejante tontería ya se podía haber quedado calladita. Así no nos habríamos dado cuenta de cuál es su coeficiente intelectual. A los hombres, al igual que a las mujeres, nos gusta el sexo y no tenemos un esterotipo concreto. A mí lo mismo me pone una chica muy delgadita que una que no lo esté tanto. De verdad que no voy con un centímetro midiendo caderas. El brillo de una mirada, una sonrisa, un perfume, una ropa sugerente, lo que dice, lo que piensa,... hay tantos y tantos factores que pueden hacer que alguien te resulte atractiva. Y no es una cuestión de peso. Si acaso, del peso de sus neuronas.

Humbert dijo...

en una cosa le doy la razón a carmen posadas: prefiero a scarlett johansson antes que a ella. y despues de leer sus "razonamientos" aún más.

besos bembones.

Principe de la Lujuria dijo...

A mi me parece:

a) La Posadas es tonta (aunque me la follaría sin miramientos)

b) La Johansson está tremenda (y me la follaría sin dudar)

c) Me ponen las curvas (espacialmente a la hora de follar)

En fin, lo mio es triste, pero las razones de la pseudoescritura, más.

Besos Húmedos

Neida dijo...

Leí el artículo entero de la señora y creo que tiene unas cuantas contardicciones, además estoy de acuerdo con lo que digiste que es una generalización a "brocha gorda".
Plantea el tema de la promulgación de la delagadez y pone como antítesis a una tía cachondísima como es Scarlett Johansson, que, independientemente de lo raro de su boca, la chiquilla parece maja. Luego habla de cómo se reproducía la gente hace veinte mil años, que no digo yo que "fisiológicamente" o "genéticamente" estemos predispuestos a... Pero mira que no me termina a mi de convencer eso de ponerme gorda y esperar que un machote infiel venga a inseminarme.
Han pasado muchos años y ahora, gracias a dios, crecimos con ciertas normas (religiosas o políticas o sociales o familiares o lo que uno quiera), estar gordo aumenta el riesgo de enfermedades (cuando digo gordo, me refiero a muy gordo y nunca defenderé el modelo de mujer que nos hacen tragar en pasarelas o en la tele) y tirarse a mucha gente aumenta el riesgo de enfermedades venéreas.

Se lució la Señora Posadas con este artículo.

Onán dijo...

Pues a mí la Posadas me daba un poco de morbo, y a pesar de este escrito tan surrealista e inconsistente, la verdad es que me sigue dando morbo. Suscribo lo que dice el Principe Lujurioso de que me la follaría sin miramientos.

Entrando en el fondo de la cuestión, si dice que la Johansson esta gordita, es que le hace falta urgentemente una operación de la vista, porque su caso es muy grave. Respecto a la Hepburn, aunque debia ser una chica bien maja, para mi gusto estaba casi anoréxica.

En resumen, que a mi la que me pone es la mujer normal, la que veo cuando voy al cole de mis hijos, o andando por la calle, o la compañera del curro, con sus curvas especificas, sus caderas particulares, y con su culo, porque eso sí, a mi me pirran los culazos.

Creo que al final lo importante es el deseo, y en el interviene el físico, pero también el roce y otras cuestiones intangibles, y no los cánones de los concursos de belleza o de los escritores de moda y otros líderes de opinión.

cenutrio dijo...

El enfoque es arriesgado, algunos adjetivos son, cuanto menos, resbaladizos, y el tono parece que nazca de la decepción de intentar adecuarse a un canon estético tan artificial como generalizado. Dicho esto, el artículo tiene más razón que confusión.

La verdad es que nosotros, las personas, estamos continuamente luchando contra nosotros mismos. Al ser "animales sociales", buscamos la aprobación de los que nos rodean, aunque sea de forma inconsciente. Normalmente decimos lo que los demás quieren oír, e intentamos parecernos a lo que creemos que gusta o, directamente, a lo que nos dicen que nos tenemos que parecer.

Y las flacuchas, no gustan. Que todo hombre tenga sexo con una mujer de 45kg si tiene la oportunidad no desmerece lo dicho. Los hombres (enamoramientos a parte) queremos tener sexo, a secas, prácticamente con cualquiera, pero siempre hay un "algo" que te tira más por un lado que por otro. Por ejemplo, si Kate Moss se me insinuara tardaría menos de un segundo en tener los pantalones por los tobillos, pero si por el camino se cruzara Monica Bellucci, ya puede la Moss irse buscando otro.

Y es que os puede parecer tan triste como cierto, pero ante la duda...