24 de abril de 2007

Pídeme...


-Me encanta saber que siempre estás dispuesta para mí.
-Lo estoy.
-Y que siempre hagas lo que te pido.
-Me gusta mucho que me pidas cosas...
-Ahora querría pedirte algo especial...
-Dime, soy toda oídos.
-Quiero que mañana cuando te vistas te pongas falda y no lleves nada debajo. Quiero que vayas a trabajar y pases así toda la mañana. Sin llevarte las bragas en el bolso.
-Lo haré.

A la mañana siguiente me despierto algo más pronto de lo normal, con la excitación ya hormigueando en mi cuerpo. Me ducho, me pinto, abro el armario para el ritual de la elección de la ropa. Me decido por una blusa blanca y una falda gris. Como ya hace calor, prescindo de las medias. Abro el cajón de la ropa interior, echo un vistazo. Quizá hoy me habría puesto unas bragas de encaje rosa que me gustan mucho. Vuelvo a cerrar el cajón.

En el ascensor, me encuentro con mi vecino de enfrente, un hombre mayor que yo con el que suelo coincidir por las mañanas. No me cae bien. Normalmente no nos decimos más que buenos días y hoy no es una excepción. Le miro de reojo, atenta a su expresión. La misma de siempre.

Al salir a la calle me saluda un soplo de brisa. Mentalmente agradezco que la falda sea de un tejido algo pesado; tengo la impresión de llevar escrito en la frente que no hay nada bajo ese tejido. Siento la desacostumbrada sensación del roce de la tela contra las caderas; los muslos se deslizan entre sí de una forma distinta.

El trayecto hacia la parada del autobús es breve, pero esta vez lo hago a paso más ligero de lo normal, casi sin darme cuenta. Subo al vehículo, me siento con las piernas cruzadas cubriéndolas todo lo que puedo con la falda. El viaje se hace eterno, pero nadie parece notar nada.

Llego al trabajo. Sigo con la rutina de todos los días, pero a cada momento que pasa mi excitación va en aumento. Temo manchar la falda, la silla, temo que el olor a sexo se haga pronto demasiado evidente. El contacto de la piel con la tela, la humedad creciente... De vez en cuando, si no hay nadie cerca, deslizo una mano por entre mis piernas, siento la calidez del hueco entre ellas, me enciende aún más saber que está así porque él me lo ha pedido.

A mediodía se conecta al messenger.

-¿Has hecho lo que te dije?
-Así es.
-Mete una mano debajo de la falda sin que te vean.
-Lo estoy haciendo...
-¿Estas húmeda?
-Mucho.
-Quiero que me lo demuestres. Así como estás, abre las piernas bajo la mesa. Hazte una foto con el móvil y envíamela.

Miro a mi alrededor. Los compañeros están en sus puestos, aunque tan cerca que sólo con levantarse me verían. La mesa me cubre lo suficiente como para que no se aprecie nada, pero si hago una foto así no tendría luz suficiente. Muevo la silla hasta quedar parcialmente fuera de la mesa, levanto un poco la falda, hago la fotografía. Se la envío. Un instante después suena el teléfono.

-Te has portado muy bien, me encanta la foto.
-Es un placer...
-¿Quieres más placer aún?

Mientras hablamos, me levanto y me dirijo al baño, me encierro. Ahora sí, mi mano libre se cuela entre mis piernas sin ningún impedimento, llega al sexo ansioso, lo acaricia siguiendo la cadencia que me marca la voz al otro lado de la línea, voz que se vuelve jadeante a mi compás, hasta que los dos no somos más que un puro gemido. Me apoyo en la pared, agotada. Aún puedo oírle decir:
-Espero pedirte más cosas...
-Espero poder complacerte...



Foto: Patrick Mangin

10 comentarios:

Hechicera dijo...

El morbo llevado a los más altos limites...

Un placer leerte...

venus dijo...

Que petición tan sugerente.... Esas jornadas laborales ya veo que no te fastidian para nada....

Excitante post.

Besos

Xasel dijo...

Asi es el morbo, asi es la mente.. que nos lleva a vivir fantasias que exciten nuestra imaginacion...

Adorable...

toni dijo...

Increible...sin palabras

Jano dijo...

Jano,

exquisito.Un placer leerte.ahora que te he descubierto, andaré por aqui.
Un saludo.
www.janodetierna.blogspot.com

Chimi dijo...

La excitación era algo que no tenía palabras; hasta que te he leido.
Excitante.
Besos

More venus dijo...

Es costumbre diaria?

Carlos dijo...

¿me enseñas a enviar esos mensajes?

Anaïs dijo...

Hechicera, así es, el mayor morbo está a veces en lo más simple.

Venus, y no veas lo que ameniza la jornada laboral, jajaja...

Xasel, esa imaginación siempre tan importante. Bienvenido por aquí.

Toni, a veces las palabras sobran... Gracias.

Jano, vuelve cuando quieras. El placer es mutuo.

Chimi, agradecida de que te guste. Ya sabes dónde estoy.

More venus, bueno, tampoco puede ser a diario, pero siempre que se tercia...

Carlos, es una insinuación? Jejeje. Anda que no sabes tú nada.

Muchos besos a todos.

Alannis dijo...

Bueno, bueno, leo esto y es como si hubiera leído un pedacito de mi diario...no voy a decir idéntico pero ponle la palabra más cercana, no hay duda...
El placer de obedecer y el morbo que se crea con esa obediencia y ese acto es divinamente extraordinario, ni mis orgasmos reales y carnales pueden superar algo así ...Espero y deseo conservar, esta mi situación de ahora, esta chispa que me ha ofrecido la vida y este mismo medio que ahora utilizamos para comunicarnos, como la intimidad que te proporciona un movil y el extasis que gozas al susurro de una orden...;)
Un Beso.

Alannis